Objetivo 1º: conocer la importancia de tejer una muestra para ajustar el
patrón y no equivocarnos en la talla
Una vez escogido patrón y lana empieza la tarea más ingrata pero también la
más necesaria de todas: tejer una muestra. No todas tejemos de la misma manera
ni todos los materiales responden igual a nuestras manos.
Si queremos tejer una prenda de vestir o un complemento que se ajuste a
unas medidas o talla en concreto y que el tejido tenga la textura adecuada y la
prenda no pierda su forma, este paso es totalmente imprescindible. La gran
pregunta es ¿cómo debo tejer la muestra? No es difícil pero es un proceso que
puede resultar lento o tedioso sobre todo cuando tenemos muchas ganas de
empezar a tejer la labor.
Lo primero que debemos hacer es leer la etiqueta del ovillo y fijarnos en la recomendación de
agujas y puntos del fabricante. Tomando esta recomendación como base montaremos
los puntos necesarios para obtener una muestra de unos 15 o 20cm de ancho.
Habitualmente la muestra se teje a punto jersey, es decir: alternando vueltas del
derecho y del revés, aunque en algunos casos de debe tejer según el patrón (para
calados o trenzas, etc.) y empezamos a tejer. Si vemos que el punto de la
muestra es demasiado suelto o demasiado tupido volvemos a empezar cambiando a
agujas más finas o más gruesas hasta conseguir el resultado sea el deseado.
Una vez tejidos unos 15 cm de alto rematamos y sobre una superficie plana
medimos los puntos y las vueltas que hay en cuadro de 10 x 10 cm. Siempre sin
forzar el tejido.
Una vez medido y anotado empieza la operación “uso y lavado”. Estas operaciones
son imprescindibles en muchos materiales, sobre todo en determinadas lanas, en
seda, algodón o lino. Muchos materiales dan de sí al mojarse y no recuperan del
todo, otros pueden tender a encoger…
otros acusan su peso y se estiran en exceso… Para ello imitaremos el uso que le
vamos a dar al tejido: lo retorcemos, estiramos, arrugamos, alisamos… y luego empapamos
la muestra en agua tibia imitando el ciclo normal de lavado que vamos a aplicar
a la prenda cuando esté terminada. Una vez hecho este proceso secamos la
muestra tendida en plano, sin estirar, como si de un jersey se tratara.
Cuando la muestra esté totalmente seca repetiremos la operación “medición”,
es decir, volveremos a medir los puntos y las vueltas que hay en un cuadrado de
10 x 10cm. (esta medición será la definitiva que aplicaremos al patrón). De
esta manera averiguaremos si la lana ha dado de sí o por el contario ha encogido,
también debemos observar si el tejido ha sufrido cambios en su aspecto, si se
ha apelmazado o si por el contrario ha pedido cuerpo, etc.
A partir
de lo observado podremos decidir si nos gusta o no el resultado. Si nos gusta
podremos empezar la labor adaptando el patrón a nuestra muestra final. Si, por
el contrario en resultado no nos convence podremos decidir si descartamos la
lana o si volvemos a tejer una muestra con agujas más o menos gruesas y repetimos
toda la operación.